CONÓCETE A TI MISMO

Desde los tiempos de los antiguos griegos se sabía que el conocimiento más elevado  que un hombre puede esperar es el conocimiento de sí mismo. Este es un concepto que hoy sigue aplicándose tanto para los desarrollos empresariales como personales. Antes de saber qué es lo que quieres, tienes que saber quién eres, y ese conocimiento te llevará por los caminos deseados. Incluso, cuando   nos desviamos del camino podemos acudir a nuestro propio conocimiento escudriñando en nuestro interior para conocer cuáles son los sentimientos que tenemos  y los que se nos generan a medida que vamos buscando salidas. Reconocer nuestro bienestar nos permitirá saber que vamos por el camino indicado.

Hay varias maneras de empezar a conocernos. Este es un proceso que requerirá de tiempo y paciencia, pero que puede resultar muy gratificante a medida que vamos avanzando en nuestro auto reconocimiento.  Ya sabrán que el principal factor para avanzar en nuestro proceso de transformación es saber lo que deseamos, y en este sentido Harv Eker recuerda que la principal razón por la que la mayoría de las personas no obtienen lo que desean, es porque realmente no saben lo que desean. Entonces entenderán la importancia del conocimiento de nuestros propios intereses para avanzar en nuestro proceso de desarrollo.

COMIENZA TU CONOCIMIENTO  POR LO BÁSICO

Muchas personas creen que la frase conócete a ti mismo encierra en sí demasiada filosofía. Claro, de niños nos enseñaron que nuestra identidad va más allá de nuestro nombre, lugar de nacimiento, raza, religión y cualquier otra identidad que nos pudiera definir,  y es verdad que ninguna de estas característica nos define como individuos, pero si hay características que nos definen sin tener que necesariamente acudir a aspectos muy filosóficos o religiosos para encontrar la razón de nuestra existencia. En sí, identificarnos con nuestro nombre o profesión y creer que eso es todo lo que somos es algo muy simplista, o decir que somos hijos de Dios ya se convierte en algo muy generalizado.

Más allá de identificar quiénes somos por nuestras circunstancias particulares, lo que nos ayudará a identificarnos son las razones que nos llevaron a tomar ciertas decisiones en las cuales nosotros tuvimos libre albedrío. ¿Por qué estudiaste lo que te hizo profesional?, o ¿por qué decidiste trabajar en aquel oficio o empresa?  La música que escuchas, los pasatiempos que más te agradan, las habilidades que otros han descubierto en ti. Estos aspectos son productos de las decisiones que tú has tomado. Pero no es simplemente decir soy escritor porque me gusta escribir, puedes profundizar un poco más. ¿Por qué te gusta escribir?, ¿a quién le escribes cuando lo haces?, ¿qué sientes?

Este razonamiento no solo sirve para el oficio que hayas decidido realizar, sino para cualquier cosa que hagas sea remunerada o no. Cualquier decisión que tomes, en cualquier área de tu vida, hace parte de tu identidad. Profundiza en ello y podrás reconocer en ti una combinación de factores que hacen de ti una persona especial con una única combinación posible de cualidades. Recuerda que tú estás en este mundo por un propósito, y ese propósito requiere de tu personalidad y habilidades únicas, para desarrollar un plan que fue creado únicamente para ti. Si no te tomas el tiempo para descubrirlo pasarás por esta vida como uno más de los muchos que han muerto sin dejar una huella realmente significativa en este mundo.

RECONOCE TUS TALENTOS Y VALORES

Esas decisiones que has tenido que tomar desde tu infancia, y que tal vez inconscientemente han moldeado tu personalidad, han desarrollado en ti unos talentos especiales, y han incrustado unos valores que son innegociables para ti. Aunque has estado conviviendo con estos talentos y valores toda tu vida, tal vez nunca te has dado cuenta que están ahí. Si nunca te has preguntado realmente cuál es el sentido de tu existencia, quizá no hayas prestado mucha atención a estos aspectos.  Esta es otra razón fundamental para tomarnos el tiempo de analizar nuestra propia personalidad, pues si no vivimos de acuerdo a nuestros valores o no estamos desarrollando cotidianamente nuestros talentos, nuestra vida entonces carecerá de sentido.

Estos talentos y valores fueron incluso en nosotros antes que nuestras decisiones. Es más, es gracias a nuestros talentos y valores que tomamos las decisiones que tomamos y fueron nuestros guías en cada paso de nuestra vida, pero esto lo fuimos descubriendo y desarrollando con más fuerza a medida que fuimos tomando mayor conciencia, y a medida que íbamos moldeando nuestra personalidad. La principal diferencia es que de niños nos dejábamos llevar por nuestros instintos y reaccionábamos de acuerdo a nuestra esencia, pero ahora de adultos queremos imponernos unas realidades que en la mayoría de las veces no van acorde con nuestra identidad, tal vez por temor de no encajar en la sociedad o por satisfacer las urgencias de la vida rutinaria.

IDENTIFICA TUS PATRONES DE COMPORTAMIENTO

Lamentablemente de niños no todos tienen la posibilidad de desarrollar sus habilidades innatas. La mayoría de nosotros en nuestra infancia fuimos influenciados por nuestros padres o figuras de autoridad, y ellos nos inculcaban algunos patrones de comportamientos que venían más bien de sus propias creencias y limitaciones que de nuestras propias capacidades. Esto en un niño puede significar su pérdida total de identidad y crecer con unas ideas en la cabeza de que la vida es tan difícil y cruel como nos la han hecho creer. Es importante saber que de esta época es de donde vienen nuestros mayores temores ante diferentes aspectos de la vida, pero además, es bueno saber que esos comportamientos basados en esos temores pueden ser reemplazados por  comportamientos basados en el amor.

Los esquemas que se inculcan en la infancia se pueden transmitir de generación en generación. Muchas veces una sola palabra o frase puede cambiar el patrón o la conducta en un niño, la mayoría de veces sin la menor intención por parte del adulto de hacerle daño, simplemente repite las enseñanzas y creencias que a él mismo le inculcaron desde su infancia, y así, el círculo vicioso se repite. Reconocer nuestro esquema de comportamiento puede traernos beneficios y hacer que sea más fácil comprendernos tanto a nosotros mismos, como a las personas que nos rodean, pues todos venimos con nuestros propios patrones y creencias, lo que explica  que cada quien reaccione de una manera determinada ante una situación similar.

Los patrones de comportamiento son creencias que afectan nuestra realidad.

Estos patrones de comportamiento nos crean una realidad en la que nos vemos encerrados si no trabajamos por deshacernos de ellos. Tal vez no reconozcamos por qué, pero creamos que el dinero es malo. O realmente sintamos que para ser exitosos en la vida hay que ir a la universidad, o que si no te has casado a determinada edad ya te deja el tren. Estos tipos de pensamientos hacen parte de nuestros patrones inculcados desde niños, y es lo que nos crearon la realidad en la que vivimos. Entonces, si quieres tener buena relación con el dinero, si deseas alcanzar el éxito aunque no hayas ido a la universidad, o deseas buscar la persona ideal para ti aun después de los treinta, entonces es necesario que trabajes en tus patrones para que así puedas cambiar tu realidad.

Como ya sabemos,  nuestra personalidad y la forma de ver las cosas se forman desde la infancia, entonces no podemos percibir en nosotros mismos ese patrón, sino que nos damos cuenta de ello cuando queremos analizar nuestra relación con los demás.  Es en estas relaciones donde percibimos que tal vez lo que nosotros hemos creído como cierto para otros no lo sea, y nos damos cuenta que lo bueno para mi puede ser malo para otro. Entonces entendemos que mi realidad no es “la realidad” sino que cambiando mis patrones de conducta y mis pensamientos puedo vivir en la realidad que yo desee. Además, esto nos sirve para entender que no tenemos que ser iguales a los demás para comprendernos y relacionarnos bien, pues cada quien vive en su realidad de acuerdo a los patrones adquiridos.

HÁBITOS DE CONDUCTA Y PENSAMIENTOS

Hay una serie de test de personalidad que nos ayudarán en este trabajo deconocernos a nosotros mismos. Uno de los más conocidos es el eneagrama que ayuda a descubrir en nosotros la personalidad que más nos identifica, dentro de los nueve tipos de personalidades de los cuales consta este análisis. Lo interesante del eneagrama es que nos ayuda a concluir que aunque todos tengamos similitudes somos únicos debido a una serie de combinaciones. Los test como este nos hacen reflexionar sobre nuestros hábitos de conducta y pensamientos que nos hacen la persona que somos. Así como dije al comienzo cada que tomamos una decisión la estamos tomando basados en nuestro temperamento, entonces, reflexionar sobre las conductas que tomamos ante determinada situación, determina nuestra personalidad, y eso es lo que resumen los test como el eneagrama.

Claramente, podernos identificar dentro de un modelo de personalidad nos ayudará comprender por qué reaccionamos de la manera que lo hacemos, y hacernos conscientes de nuestras características como individuos nos abre una ventana sobre nuestro propio conocimiento, para luego trabajar en nuestras virtudes y conocer nuestras debilidades. Este conocimiento es lo que nos mostrará el camino que podemos tomar, en qué áreas podremos ser buenos, y se nos abrirán una gama de posibilidades para vivir una vida con sentido de acuerdo a nuestras capacidades y desafíos. Quien se hace maestro de sí mismo deja de ser dominado para empezar a dominar toda su existencia.

Claro está que este conocimiento lo obtenemos por lo que creemos saber de nosotros mismos, por lo que somos conscientes al momento de reflexionar sobre lo que realmente somos. Pero a veces este conocimiento lo que nos hace es una invitación a trabajar sobre nuestros miedos más ocultos. Precisamente, realizando una sanación de nuestro niño interior, podremos descubrir aquellos hábitos invisibles que nos están creando las conductas visibles que nos están llevando por el camino equivocado obteniendo resultados no deseados. El libro El Secreto de la ley de atracción, menciona en un capítulo sobre limpiar bloqueos internos, que todo lo que mejoremos en nuestro niño interior se verá reflejado inmediatamente en nuestra realidad actual. Entonces tanto para conocer nuestras virtudes, como para trabajar en nuestros miedos inculcados desde nuestra infancia, el conocimiento de nosotros mismos nos dará la llave para alcanzar nuestra mejor versión.

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