EL DINERO NO ES LA FELICIDAD

No es contradictorio que, aunque en nuestros artículos se hable constantemente sobre éxito y dinero, yo piense que el dinero no es la felicidad. El tema del dinero es un tema que genera mucha controversia a tal punto que algunos lo consideran un tema tabú. Hablar sobre el dinero puede parecer de mal gusto entre las personas muy puritanas. Pero en verdad hablar de dinero no debería causarnos incomodidad y tampoco debería llevarnos a creer que en la vida todo es dinero.

El dinero en nuestra vida no es más que una herramienta para satisfacer nuestras necesidades, así como necesitamos el alimento para tener energía. Precisamente el hecho de no hablar abiertamente sobre dinero es lo que a la mayoría de personas les mantiene en una vida económicamente inestable. Esa manera de pensar sobre que el dinero no es importante aleja a las personas de enfocarse en los beneficios que tiene una buena actitud sobre él.

No es lo mismo decir que el dinero no es la felicidad, que decir que el dinero no es importante. El dinero es muy importante. Así como también es importante la alimentación y la salud, que de hecho pagamos con nuestro dinero. Decir que el dinero no es importante sería al mismo tiempo decir que no son importantes las cosas que podemos pagar con él.



EL DINERO “COMPRA” LA FELICIDAD

Como ya dijimos que el dinero es una herramienta, con el cual pagamos todo lo que necesitamos para vivir, es importante decir que, aunque el dinero no es la felicidad, sí la compra. Igual que no es alimento, pero sí lo compra, o no es salud, pero sí la paga. Definitivamente el dinero no es nada sino el uso que se le dé.

Ahora bien. Siguiendo con estas analogías, cuando usted está enfermo o tiene hambre, necesita adquirir lo que le hace falta para cubrir esas necesidades. Así también, cuando usted no es feliz puede usar el dinero para serlo. Pero acá el punto es determinar precisamente qué es lo que lo hace feliz. Y este es el gran nudo, porque muchos creen que tan solo tener mucha cantidad de dinero los haría felices, pero eso no es verdad.

Supongamos que usted se gana la lotería o recibe una herencia. ¿Ya con eso es feliz? Le aseguro que, si usted no tiene en su mente algo que lo haga feliz, el dinero no puede hacer milagros. Y la felicidad no es adquirir cosas materiales, pues el dinero le comprará los lujos que usted quiera, pero será una felicidad pasajera. Como si comprara la comida para un solo día, ¿y el resto de su vida cómo se alimentará?

El dinero saca lo mejor y lo peor de cada persona.

Rara vez una gran cantidad de dinero pueda hacer verdaderamente feliz a alguien si esa persona no tiene un propósito de vida claro y concreto. El dinero saca lo mejor y lo peor de cada persona (como lo explica Robert Kiyosaki en Padre rico, padre pobre). Si el que obtiene una gran cantidad de dinero de manera inesperada es un derrochador, lo único que hará será derrochar una gran cantidad de dinero con el cual no contaba. Y seguramente será parcialmente feliz haciendo lo que mejor sabe hacer. Pero si por el contrario quien recibe ese dinero es una persona con un claro propósito de vida, entonces este hará que ese dinero le ayude a cumplir su propósito.

Ese propósito de vida es lo que hace feliz a esa persona. Y seguramente ese propósito de vida lo tiene mucho antes de haber obtenido esa gran cantidad de dinero de manera inesperada. Mientras, este último es feliz tanto mantenga sus deseos intactos, el primero será feliz únicamente mientras se malgaste todo su dinero y volverá a la vida que tenía antes, o incluso será más miserable al haber visto pasar una gran oportunidad de cambiar su vida y no aprovecharla.

LA FELICIDAD ESTÁ EN LAS COSAS MÁS SENCILLAS DE LA VIDA

La felicidad es algo mucho más profundo y a la vez se encuentra en las cosas más sencillas de la vida. Como sentir el aire que respiramos, oír los sonidos de la naturaleza, sentir el abrigo de un abrazo o “morirnos” de la risa por un instante. Pero, ¿quiénes pueden decir que disfrutan de esto cuando en sus mentes solo hay espacio para las urgencias que no pueden satisfacer con el dinero que ganan?

Yo siempre he sostenido que para mí la mayor felicidad está en la tranquilidad de saber que el dinero que gano me paga la calidad de vida que necesito. Claro está que si llego a una zona de conformismo entonces mi desarrollo personal se estancará y no tendré más motivos para ser feliz. (en otro artículo profundizo sobre el tema de desarrollar nuestra historia personal). Aquí está la razón por la cual en los países con un gran desarrollo económico hay tasas de suicidios más altas. Con una vida tan estable si no se tienen metas, esta perderá su sentido.

Por el contrario, se dice que en los países subdesarrollados es donde se encuentra el mayor índice de felicidad. He escuchado a algunos pesimistas decir que es porque nos conformamos con muy poco. Pero según mi punto de vista lo que hace que en nuestros países se encuentren las personas más felices es porque tienen más cosas por las cuales luchar en el día a día. Y si consiguen ese primer objetivo, seguramente habrá muchos más por los cuales levantarse cada mañana.

QUE TU FELICIDAD NO DEPENDA DE LOS DEMÁS

Nuestro nivel de felicidad no debe depender de los logros de otros. Pasa muy comúnmente que nos sentimos felices cuando conseguimos algo de lo que nos enorgullecemos, hasta que llega alguien con algo mucho mejor. La envidia debe ser uno de los sentimientos más destructivos de la humanidad. Si tu soñabas con una linda casa, y la conseguiste con mucho esfuerzo, disfruta tu felicidad, aunque tu vecino o un familiar después hayan conseguido comprar una mucho mejor que la tuya.

Por razones como estas es que la felicidad no debe estar basada únicamente en lo material. Ya conseguiste tu casa, ya la disfrutaste y ahora quizá ya te acostumbraste a ella. Ya no te parece tan extraordinaria. Entonces aférrate a otro objetivo. Así ya no importará que vivas en un vecindario con casas mucho mejores que la tuya. Tu felicidad no es tu casa, en este ejemplo. Tu felicidad es ir superándote cada día. Es más, esa casa debe hacer parte de un plan de vida muy superior, por lo tanto, esa casa no es una meta en sí, es tan solo un objetivo cumplido.

EL ÉXITO TRAE LA FELICIDAD

En mi proceso de transformación financiera he aprendido que las personas exitosas no son felices porque tengan más dinero, sino que tienen mucho dinero porque son felices. Este orden en los factores es importante ya que muchas personas esperan a tener una gran cantidad de dinero para poder ser felices, entonces entran en un círculo vicioso de excusas para explicar por qué no logran tener una vida feliz.

Durante el proceso he visto que es necesario tener claros los verdaderos objetivos para no caer en el acerbo proceso de construir nuestra libertad financiera con el estrés de obtener resultados inmediatos. La felicidad no se puede perder de vista en nuestro proceso, pues básicamente para esto es que luchamos cada día por obtener nuestro éxito. Luchamos por obtener libertad financiera y esa libertad nos hará felices, pero debemos vivir desde ahora con la mentalidad de una persona que ha obtenido ya su éxito.

En medio de todo iremos obteniendo seguramente pequeños triunfos que nos alegrarán el proceso en medio de tantos momentos difíciles, pero al tener un objetivo mayor bien claro, seremos consientes que esa meta alcanzada no es más que una señal de que vamos por un buen camino y que el trabajo que hacemos está dando sus frutos. Al mismo tiempo seremos conscientes que el éxito y la felicidad se van construyendo meta a meta sin conformismos que nos hagan detener.

LOS PROBLEMAS HACEN PARTE DE LA VIDA

Tanto para los que buscamos un estilo de vida superior, como para los que prefieren vivir sin grandes metas en la vida, los problemas nunca faltarán. Incluso si la meta fuese tener mucho dinero, esto tampoco aseguraría una vida sin preocupaciones. Pero seguramente para los que tengan una vida económicamente solvente, la mayoría de esos problemas serán solucionables con dinero. Más allá de eso, y teniendo en cuenta que el dinero no lo soluciona todo, el tener paz interior nos ayudará a tener una vida más placentera.

Obviamente los problemas son el gran obstáculo contra la felicidad. Son los obstáculos de una carrera contra el destino. Mientras más preparados estemos para enfrentar esos obstáculos, menos nos podrán afectar en nuestro objetivo de ser felices. Cuanto menos espacio le demos a esos problemas en nuestros pensamientos, mayor tiempo tendremos reflejado en nuestro rostro la tranquilidad de un alma feliz. Y seguramente alguien con un autocontrol mayor dirá que no se puede permitir ni la más mínima posibilidad de rencor en nuestro corazón.

Así diferenciamos pues el dinero de la felicidad. Son dos cosas que van por caminos similares, pero con características diferentes. La primera es la herramienta y la segunda es la meta. Desde que no adoremos al dinero como a un dios, le daremos el lugar que realmente debe tener. Por su parte la felicidad debe ser el objetivo primordial en nuestras vidas. No importa cómo lo hagas, ni cómo consigas el dinero que necesitas. Recuerda que la felicidad es una decisión propia. Mientras seas feliz contigo mismo, todo lo demás es irrelevante. Busca la felicidad y todo lo demás vendrá a ti.



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