LA CLARIDAD DE PROPÓSITO

Una de las leyes del éxito es tener la claridad de propósito de aquello que deseamos lograr en nuestras vidas. En el libro, Los secretos de la mente millonaria, el escritor Harv Ecker declara que “la principal razón por lo que la gente no recibe lo que quiere es porque realmente no sabe lo que quiere”, y da este argumento entre otros para explicar la razón de la gran diferencia de pensamientos entre ricos y pobres. Y este es solo uno más, de los muchos asesores financieros, empresarios y escritores motivacionales que consideran necesario el saber lo que realmente se quiere en la vida como un paso inicial para obtener grandes éxitos. 

Puede parecer muy lógico, pero la realidad es que sinceramente cuando se le pregunta a una persona lo que desea, no tiene la capacidad de definir exactamente cuáles son sus propósitos en esta vida, y ocurre igualmente con otros aspectos más cotidianos. Tan solo intente complacer a todo el mundo y verá las contradicciones que encontrará entre lo que quieren unos y lo que quieren otros, y hasta se sorprenderá de ver personas que un día quieren una cosa y al día siguiente otra. Y esto lo tenía muy claro Henry Ford, que cuando fabricó su primer modelo de automóvil expresó que, si le hubiese preguntado a la gente lo que quería, hubieran pedido más caballos. 

LA CLARIDAD DE PROPÓSITO, UNA VIRTUD DE ÉXITO 

Estadísticamente se dice que solo el 2% de la población mundial tiene realmente claridad de propósito, y esa cifra concuerda con el porcentaje de personas que se pueden considerar realmente exitosas. Siempre se ha sabido que menos del 5% de las personas que emprenden, logran permanecer en el tiempo hasta que finalmente obtengan lo que desearon desde el momento en que decidieron iniciar su proceso de emprendimiento. 

Esto se explica porque la claridad de propósito es primordial para la perseverancia que se debe tener y la cual viene precisamente gracias al hecho de saber concretamente cuál es nuestro objetivo final. Y estas dos características son tan importantes a la hora de buscar ser exitosos en nuestro proyecto de vida, como en las pequeñas metas que nos impongamos en el camino como, ahorrar, pagar deudas, comprar casa, ser caritativos o cambiar algún aspecto de nuestra personalidad. Cualquiera de estas metas necesita de la perseverancia que nos puede otorgar la claridad de lo que deseamos hacer. 

 

La claridad de propósito nos permite un mayor enfoque en nuestros deseos. 

Otra ventaja que nos ofrece el hecho de tener una claridad de propósito es que nos permite concentrar todos nuestros esfuerzos en la consecución de una meta. La razón por lo que esto sucede tiene que ver con la facilidad de ordenar un plan concreto para actuar en búsqueda del objeto de nuestro deseo. Si actuamos sin un rumbo claro no podremos ser realmente productivos y nos dispersaremos tanto física como mentalmente, pues al fin y al cabo, si no conocemos nuestro destino, todos los vientos nos son desfavorables, y tampoco podremos reconocer las grandes oportunidades que se nos puedan presentar. 

Comparándonos con los deportistas, ellos compiten con una idea clara de lo que desean lograr, y se preparan cada día para ser los mejores. Teniendo un objetivo claro pueden reforzar las aptitudes que poseen y trabajar para mejorar en aquello que consideran son sus debilidades. Pero si no tuvieran una guía de los ejercicios que deben realizar para aumentar su rendimiento, entonces lo más probable es que trabajaran ineficientemente sin un enfoque claro de lo que deben lograr, y por muy duro que entrenaran, los resultados serían negativos.  

 

DEFINA UNA META 

Siguiendo con la analogía de los deportistas, esa claridad de propósito también nos sirve para obtener una meta clara. No nos podemos imaginar un deportista o atleta sin saber cuál es su objetivo al momento de competir, o sin conocer por lo menos las reglas de juego. Sería una actividad inútil. El saber por qué compite y cuál es su resultado deseado, le da al atleta un objetivo claro, y sin importar si lo logra o no, se pondrá un nuevo reto para la próxima competencia y sabrá cómo trabajar para lograrlo. 

Igualmente, nosotros deberemos saber cuál es nuestra meta, ya sea temporal o un propósito de vida mayor, para levantarnos cada día con una estrategia clara de lo que debemos hacer para afianzar nuestras virtudes o corregir nuestras debilidades. Pero lo más importante, seremos conscientes de nuestros resultados, para valorar nuestro progreso y saber qué tan cerca estamos de nuestro objetivo. Plantéate claramente cuál es el resultado que deseas obtener, para que no vayas por la vida como un barco a la deriva. 

 

Los resultados nos mostrarán nuestro verdadero progreso. 

A medida que vamos avanzando en nuestro proceso podremos dar un paso más grande al anterior en la consecución de nuestra meta. Un atleta principiante no pretenderá batir el record de los cien metros en su primer intento. Pero con toda seguridad, irá superándose así mismo en cada intento, a la vez que será mejor que sus rivales, hasta que pueda estar en posición de superar a los mejores. Pero todo este proceso inició con su propia superación. El obtener objetivos cada vez mayores, vendrá como consecuencia de ir mejorando nuestros propios resultados. 

Es muy fácil caer en el error de querernos comparar con personas que ya tienen los resultados que nosotros deseamos y sentirnos que estamos muy lejos de ellos. Pero si nuestro propósito es realmente claro, valoraremos más nuestras pequeñas victorias y sentiremos orgullo de cada paso que vamos dando hacia la consecución de esos resultados soñados. En contra parte, tampoco nos sentiremos triunfadores si trabajamos cada día sin tener claros los resultados que debemos obtener. Esto incluso nos puede llevar a creer que estamos perdiendo nuestro tiempo y nos sentiremos cada vez más desanimados. 

 

TEN CLARO LO QUE DESEAS OBTENER DE LA INTELIGENCIA INFINITA 

En nuestro artículo titulado, Luchar por nuestros sueños y vivir nuestra historia personal, concluía que, “nuestro único trabajo es definir claramente qué es aquello por lo que deseamos vivir y poner nuestra mente y nuestras acciones enfocadas en ese objetivo”. Esto, si lo pensamos bien es maravilloso, pero es lamentable que muchas personas no obtengan lo que desean simplemente por no sentarse a analizar por qué están en este mundo, ni se propongan metas realmente soñadoras para ellos. 

Ya sea un propósito de vida, o una meta que quieras alcanzar, con la claridad de propósito puedes tener la satisfacción personal que lo que haces tiene un sentido. Cuántas vidas se podrían salvar, o por lo menos reedificar, si tan solo pudieran tener dentro de sí esta sensación de autoestima y orgullo propio. Pues no hay nada más deprimente que sentir que estamos solo de casualidad en este mundo. Si tan solo ejerciéramos fe en que podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos en la vida, y que nuestra existencia tiene algún sentido sobrenatural que solo conoceremos cuando realmente nos interesemos por nuestros sueños y la manera de cumplirlos, entonces no habría nada imposible. Recuerda que los sueños son semillas de realidades. 

 

EL PROPÓSITO DE VIDA  

Como ya mencionamos al principio del artículo, esta claridad de propósito es fundamental tanto para un propósito de vida mayor como para una meta temporal. Y por eso es bueno saber la diferencia entre una meta y un propósito de vida. Las metas son aquellas cosas que deseamos lograr en el transcurso de nuestra vida como comprar casa o pagar deudas. Para ello se ha de seguir un plan trabajando enfocadamente para conseguirlo. Y seguramente si tu propósito es realmente claro y haces lo que debes hacer entonces lo conseguirás. 

El propósito de vida en sí, es aquello por lo que viniste a este mundo, donde puedes entrar en tu zona de genialidad y realmente ayudar a muchas personas. Este propósito de vida puede ser difícil de determinar, pero puedes intentar comenzar por analizar haciéndote preguntas como ¿Qué cambiarías en el mundo si tuvieras los recursos y el poder para hacerlo?, ¿A qué te dedicarías si te dijeran que tienes un año de vida? ¿Qué te gustaría que se dijera de ti el día que mueras?, ¿En qué te ha dicho la gente que eres bueno?, ¿Qué puedes realizar sin recibir un pago o donde no sientas que pase el tiempo? 

 

Con tu propósito de vida puedes cambiar el mundo.

Lo que se pretende con buscarle respuestas a estas preguntas es hallar con claridad cuál es tu propósito en esta vida. Seguramente, si nunca te has dedicado a pensar en ello debas buscar muy dentro tuyo para analizar todas esas preguntas. Pero los expertos garantizan que no existe persona que no tenga una virtud especial que pueda desarrollar para ayudar a los demás o intentar hacer de este, un mundo mejor. Seguramente quieras ser solidario ayudando a muchas personas de alguna manera, ofreciendo algún servicio que aporte un verdadero valor. Puede ser que estés cansado de una situación en tu vida por la cual quieras trabajar para mejorarla y entonces compartir tus propias experiencias para ayudar a otros. Y también puede ser que quieras tomar en tus manos alguna situación social, ya sea en tu comunidad o a nivel mundial en que tu creas que puedas ayudar a encontrar la solución.  

Sea como persona o creando empresa, aplicando la solidaridad por medio de lo que decidas hacer, realmente puedes cambiar el mundo. Solo dedica tiempo a analizar cuál es tu propósito en esta vida, defínelo claramente y ve avanzando en tu proceso cumpliendo pequeños objetivos que vayan encadenando un logro mayor. La diferencia principal entre una meta y un propósito de vida, es que la primera la puedes lograr mientras vivas, pero en la segunda solo serás un aporte más, pues es un objetivo mayor que alguien debe seguir. Aun así, el tener claro ese propósito le dará el verdadero motivo a tu existencia y trabajarás en ello hasta que mueras, porque para eso Dios te dio la existencia y esa es tu razón de estar aquí.  

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