LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA ESTRATEGIA

Una de mis palabras favoritas es “estrategia”. Se ha convertido en una de mis palabras favoritas porque he descubierto que cualquier cosa que queramos desarrollar en la vida lo podremos realizar mejor si contamos con la estrategia adecuada. Hay varios factores que hacen que una estrategia obtenga los resultados deseados, pero también hay razones por las cuales, una estrategia que parecía muy buena, termina no siéndolo. Yo mismo he podido descubrir la importancia de una buena estrategia en mis métodos de inversión y emprendimiento, lo que me ha podido llevar a mantenerme en el camino a pesar de las dificultades.

Es importante aclarar que el aferrarnos a una buena estrategia tiene como base una mentalidad emprendedora. En realidad, todos tenemos planes para nuestro futuro, pero esos planes no se convierten en estrategias hasta que no desarrollamos hábitos que nos llevarán realmente al lugar deseado. Por su parte la mayoría de las personas, tienen expectativas ante sus planes, pero no hacen lo que sea necesario para que esos planes se hagan realidad. Es en ese momento donde es clave una estrategia ganadora, que nos lleve a tener claro realmente cómo llevar a cabo ese plan.

BUSCA UNA ESTRATEGIA

Existen realmente varios tipos de estrategias para diferentes tipos de inversiones o emprendimientos. Desde inversiones en bolsa o bienes raíces, hasta empresas físicas o virtuales, con sus diferentes modelos de desarrollo, competencia y clientes potenciales; todos estos son aspectos que llevan a crear una estrategia diferente para cada uno. Y aunque es posible entrar a definir las claves que debemos tener en cuenta para desarrollar una estrategia  para cada caso, por ahora quiero centrarme en los aspectos comunes para el momento de comenzar a poner en marcha cada plan.

Primero es importante saber que lo que sea que vayamos a desarrollar, ya habrá personas que tendrán éxito en ello. En nuestro sistema EPA (educación, planeación y acción), desarrollado en uno de nuestros artículos anteriores, hacía referencia a la importancia de la educación provista por personas que sean expertas en aquello en lo que nosotros nos queramos desempeñar. Estas personas que pueden ser nuestros mentores, no solo nos mostrarán las claves del oficio sino que nos enseñarán sus estrategias para llegar al éxito en él.

Si una estrategia ha funcionado para otros también puede funcionar para ti.

Siempre he pensado que si otros lo han logrado, y es un emprendimiento con el cual nosotros hemos soñado y estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para lograrlo, entonces solo será repetir la misma receta que nuestros mentores nos enseñarán, una y otra vez, hasta que nos salga perfecta. En este sentido hay dos claves que debo dar. Primero, no podremos compararnos con las personas que ya han obtenido los resultados que nosotros deseamos, porque así tendemos a caer en el error de olvidar que ellos quizá llevan mucho más tiempo que nosotros desarrollando este mismo proceso, o tendrán habilidades natas que nosotros no  . Y segundo, deberemos darnos tiempo para permitir que nosotros podamos desarrollar ese plan tan majestuosamente como lo hacen ellos.

Como ya lo dije todo esto tiene mucho que ver con las maneras de pensar de un emprendedor.  La falta de visión a futuro es lo que causa que la mayoría de las personas abandonen el barco a la deriva aunque su guía sea alguien que ya haya llegado a buen puerto. A veces son las urgencias de la vida cotidiana y las necesidades básicas que no estén pudiendo satisfacer lo que no les permite darse ese tiempo, o simplemente no les interesa emprender una aventura nueva por sentirse cómodos con su situación actual. De ahí la importancia de, en el momento de aferrarnos a una estrategia, rodearnos de personas que no solo nos enseñen, sino que nos animen a no desfallecer, porque el hecho de que la estrategia esté claramente definida y comprobada, no significa que será tarea fácil.

TIPOS DE ESTRATEGIAS

En este proceso de desarrollo financiero he podido conocer estrategias en cada uno de los proyectos en los que me he involucrado. Incluso antes de que mi modo de pensar empresarial estuviera presente en mí, desarrollaba modelos de negocio que requerían algún tipo de estrategia, y aunque yo no lo considerara lo más importante en ese momento, sí era consciente que otros habían logrado resultados increíbles con las estrategias que me estaban compartiendo, y sabía que si tenía la consistencia y la perseverancia para llevar ese plan, podría lograrlo. Claramente mis fracasos en esos negocios iniciales, y algunos de los traspiés que sufro hoy, no son necesariamente culpa del plan de acción que me indicaron hacer quienes me ayudaban en el proceso, sino la incapacidad por desarrollarlo eficazmente.

Cuando realmente tuve la noción completa de lo que significa llevar una estrategia fue en los modelos de inversión. Las inversiones necesitan un tipo de estrategia muy personal. Quiero decir, que todos nuestros resultados dependen de poder llevar a cabo una estrategia, y no tenemos ningún obstáculo más allá de nuestras propias creencias y miedos, para hacer que el plan funcione. Esto, empresarialmente es cierto en todos los aspectos, pero en las inversiones es mayormente relevante, porque somos nosotros mismos contra nuestras propias decisiones de inversión. No podemos echarle la culpa a nadie más. Entonces sale a relucir más evidentemente nuestra relación con nuestro yo interior.

ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN UNA ESTRATEGIA

Técnicamente en las inversiones es necesario tener en cuenta estadísticas tanto fundamentales como de análisis técnico con base en el contexto de  acuerdo a las tendencias. Un adecuado manejo de capital con métodos de entradas y de salidas, porcentajes de inversión y de rentabilidad esperadas, e incluso tener claro cuál será nuestro porcentaje de pérdidas aceptadas. Y además, tener todo por escrito nos dará una mayor claridad a la hora de tomar decisiones de inversión ante cada acontecimiento.

Esto puede sonar fácil, pero  lo sería si fuéramos máquinas. Cuando las cosas no salen como las planeamos, entonces ya no sabemos qué hacer. Cuando fallamos en un análisis es cuando vienen los inconvenientes, porque no solo no lograremos los objetivos de rentabilidad, sino que frecuentemente no tenemos planeado claramente hasta cuánto porcentaje de nuestro capital podemos arriesgar por día y en cuántas operaciones, y esto es vital. En este momento perdemos la coherencia entre nuestros pensamientos y nuestros actos intentando recuperarnos de un mal día, semana o mes, en una sola operación. Como ya dije en un artículo anterior, en las inversiones es claramente posible pero notablemente tóxico querer forzar rentabilidades muy grandes en muy corto plazo.

¿Y los otros modelos de negocio?

Por su parte los negocios en los que tenemos que tratar con más personas, no solo se nos puede complicar el hecho de forzar grandes ganancias inmediatas, sino que hasta cierto punto dependemos de la voluntad de las otras personas para que reciban con agrado el producto o servicio que queremos ofrecerles. Esto lleva a que entonces en ocasiones queramos echarle la culpa a los demás por nuestros fracasos, sin tener en cuenta que una buena educación emocional hace parte también de una buena estrategia, o perdemos el rumbo al no ver resultados millonarios al cabo de unos pocos meses, incluso días. Ya no serán solo las derrotas temporales sino la falta de enfoque y persistencia lo que nos haga abandonar el proceso olvidándonos de las estrategias que hemos definido.

Dentro de las estrategias empresariales se encuentran aspectos como el conocimiento del mercado en el que deseamos ingresar, así como de nuestra competencia y nuestro cliente ideal. Ofrecer un valor añadido en nuestros productos o servicios y métodos de llegar al mayor número de personas. Además, es fundamental conocernos a nosotros mismos como personas o como empresa para saber qué hacemos y por qué lo hacemos, con las tradicionales misiones y visiones de lo que queremos desarrollar y a dónde queremos llegar con esto, teniendo siempre como base el bienestar de nuestros clientes gracias a nuestra competitividad. Todos estos son factores a tener en cuenta en otros modelos de negocios.

DEFINE TU ESTRATEGIA DE ACUERDO A TUS HABILIDADES

Claramente puedo enfocarme en los factores que afectan las estrategias de los proyectos en los que yo me he involucrado, pero así mismo he podido conocer de expertos en otras áreas que hay estrategias en cualquier tipo de proyecto en el que deseemos ingresar. Lo importante es saber que tratar de ser bueno en todo no es una estrategia. Deberemos reconocer nuestras fortalezas y debilidades, ahora no como empresa, sino como personas, para saber en qué tipo de negocio podemos tener una ventaja competitiva y que esto nos lleve a poder desarrollar la estrategia que nos llevará al éxito gracias a realizar algo en lo que nos destacamos, y que además nos agrada hacer. En muchas ocasiones, no podemos desarrollar una estrategia simplemente porque no nos sentimos a gusto con las tareas que debemos realizar para tal fin.

Ya con la estrategia bien definida de acuerdo a nuestro propio análisis y a los consejos y la guía de nuestros mentores podremos enfocarnos en desarrollar nuestra estrategia. Reitero la importancia de aprender a mirar panorámicamente para que los actos de hoy tengan un significado concreto de nuestro proyecto más allá de los resultados obtenidos en el presente. Desarrollar un plan sin obsesionarnos con los resultados, nos permitirá progresar en ese plan hasta que empecemos a ver los frutos de nuestro trabajo. Prácticamente es una rutina de planificar nuestro día a día, sabiendo que los resultados no los veremos hoy, pero aun así ese trabajo diario se verá reflejado en un futuro.

En fin, la estrategia es uno de los factores determinantes que diferencian a una persona de éxito de aquella que no puede o no quiere salir de su zona de comodidad. En estos años he podido comprender por qué el éxito no es para todos aunque todos soñamos con él, y es porque el éxito solo premia a los valientes que permanecen en el camino aun cuando el camino se ponga cada vez más difícil. Porque nunca dejará de ser un reto cada emprendimiento nuevo y nunca nos sentiremos conformes con lo que queremos lograr. La buena noticia es que cuando has podido llevar una estrategia hasta el punto que te ha hecho exitoso en un área, entonces tendrás las seguridad que puedes ponerte las metas que quieras porque habrás entendido que la fórmula mágica del éxito, que muchos tal vez nunca entenderán, es el desarrollo constante y perseverante de una buena estrategia.

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