LAS CONSECUENCIAS DE NUESTRAS DECISIONES

Ya en un artículo anterior (tomar decisiones y aprender de nuestros errores) analizábamos la importancia de aprender a tomar decisiones y en él aprendimos que aceptar equivocarnos y aprender de esos errores puede ser una gran fuente de aprendizaje. Pero luego de este paso debemos también aprender a asumir las consecuencias de nuestras decisiones. No solo es el aprendizaje que dejan, sino saber incluso antes de tomar cualquier decisión, que esta nos traerá consecuencias las cuales tendrás que prever para que no se nos conviertan en una carga posteriormente.

Cada decisión que tomamos marca nuestro futuro y constantemente estamos tomando decisiones. De allí radica la importancia de saber tomar las decisiones que nos traigan las mejores consecuencias, aunque como ya se explicó en aquel artículo, incluso de los fracasos derivados de malas decisiones también se pueden obtener beneficios. Por eso tendremos en cuenta que si aprendemos de nuestras decisiones, siempre será un acierto aunque los resultados no hayan sido los esperados. Y consecuentemente procuraremos que las decisiones tomadas estén enfocadas en nuestra propia felicidad, porque entonces soportaremos con mayor facilidad cualquier resultado negativo si entendemos que actuamos con la mejor intención.

IDENTIFICA VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Claramente la mejor manera de evitar vernos enfrentados a consecuencias no deseadas es analizar detenidamente las decisiones que vamos a tomar. Anticipadamente veremos las ventajas y desventajas de las opciones de las cuales disponemos (preferiblemente no más de tres), y definiremos entre esas ventajas lo quesea más importante para nosotros. Para esto es bueno tener claras cuáles son nuestras prioridades, así en el momento de enfrentarnos a la difícil situación de tener que decidir, tendremos una guía más clara del camino que querremos tomar.

También es de mucha ayuda tener en cuenta la opinión de alguien que haya pasado por la misma situación. Alguien que haya transcurrido ese camino podrá darte más información de las reales ventajas y desventajas a las cuales te enfrentarás. Muchas veces, por mucho que queramos prever todo, habrá cosas que no tendremos en consideración, así que ampliar el mapa con la vivencia de alguien más puede ser de mucha ayuda.

Guíate por tus instintos

Pero aún con toda la prevención y la asesoría de terceros, y aprendiendo directamente de las decisiones que han tomado otros en una situación similar a nosotros, recuerda que tú eres el responsable de tus decisiones, por eso nunca olvides que lo que cuenta es ser feliz con las decisiones que tomas. Guíate por tus instintos y disfruta el proceso de tomar decisiones. Hazle caso a tu cuerpo comenzando por tu corazón y no a tu mente para tomar la decisión correcta. Es tu corazón quien siempre sabe que es lo mejor para ti, y el cerebro debe ser quien siga las instrucciones. De no ser así, estarás viviendo una vida fría y calculadora donde no habrá lugar para sueños y un verdadero desarrollo de tu potencial.

El instinto es algo que por lo general no sabemos cómo explicar. Pero si tienes una idea en tu cabeza debes saber que eso es debido a tu instinto, o lo que Napoleón Hill llama en su libro «piense y hágase rico«, nuestro sexto sentido, orientándonos hacia la consecución de nuestros sueños. No temas darle prioridad a tus instintos por encima de consejos de terceros que tal vez no sepan lo que realmente es tu deseo, o puedes ayudarte con los consejos de un mentor pero únicamente para acomodarlos a lo que son verdaderamente tus instintos. Una mezcla entre recibir consejos dándole prioridad a tu sexto sentido puede convertirse en la mejor manera de llegar a la decisión adecuada en ese momento.

EVITA LA PARÁLISIS POR EL ANÁLISIS

Cuando  te centras más en lo que puedes perder que en lo que puedes ganar caerás en el error comúnmente conocido como parálisis por análisis. No puedes pasarte toda la vida planeando hasta el mínimo detalle, sobre todo cuando sabes que el potencial beneficio es muy superior al miedo que te detiene. Y aquí no hablo del «miedo bueno” que son esas cosquillitas que sientes cuando sabes que te enfrentarás a un mundo nuevo para ti por lo cual tendrás que salir de tu zona de confort. Este “temor” antes debe empujarte a la aventura porque siempre será bueno saber que aprenderás cosas nuevas en el proceso. La parálisis por análisis viene más como temor de dar ese primer paso o procrastinar por miedo al qué dirán o al propio fracaso.

Ten presente que cuanto antes te equivoques será mejor, porque los fracasos son inevitables. Lo que tienes que procurar es equivocarte lo menos frecuentemente posible y no siempre en lo mismo. Si te equivocas varias veces en lo mismo es porque no estás aprendiendo. Toma riesgos calculados teniendo en cuenta el peor escenario posible de la decisión que estás tomando, y si consideras que puedes vivir con ese resultado y afrontar esas posibles consecuencias no esperes más para dar ese primer paso.

TODAS LAS DECISIONES TIENEN CONSECUENCIAS

Todas las decisiones tienen consecuencias incluso las que no tomamos. Así como pecamos por acción y omisión, así mismo las consecuencias pueden ser resultados de decisiones por las cuales decidimos actuar o decisiones que preferimos omitir. Esto sucede porque no podemos pasar por esta vida siendo simplemente actores de reparto como lo concluíamos en el artículo titulado “sé el protagonista de tu historia”. En la primera parte de aquel artículo aconsejaba: “No delegues la responsabilidad sobre lo que haces. Todos tus actos tienen consecuencias y como tal deberás asumir las responsabilidades de esas consecuencias. Solo con lamentarte y echarle la culpa a los demás no solucionará nada ni harás que tu vida vaya por el camino que deseas”.

Son varios los factores que nos llevarán a tomar una decisión o descartar otras. En cada momento en nuestra vida cotidiana estamos enfrentándonos a decisiones. Algunas más simples, otras más complejas, pero en su totalidad todas han formado tu presente y la persona que eres hoy. Por eso no puedes echarle la culpa a nadie más de tu realidad actual. Y por sobre todas las cosas, una vez la decisión está tomada ya es hora de afrontar las consecuencias, o disfrutarlas cuando sea el caso. Tanto en los fracasos como en las victorias tú serás el responsable.

NO PERMITAS QUE UN FRACASO AFECTE TU ACTITUD

En muchas ocasiones debemos aceptar abandonar una decisión que no ha sido la adecuada o que ahora no está dando los resultados esperados. Como siempre esa decisión debió ser parte de un objetivo mucho mayor. Por eso lo mejor en estos casos es buscar otras opciones para llegar al destino deseado. Se necesitarán convicciones fuertes para poder soportar el dolor que causa saber que hemos dedicado nuestro tiempo a un proyecto o a una oportunidad en nuestra vida de transformación que no ha dado los resultados esperados, y tal vez creamos que pudimos haber hecho algo más para que hubiese funcionado.

No podemos dejarnos vencer por ese revés, porque si nos dejamos dominar  por esta situación nos estancaremos en una actitud de pesimismo y negativismo que nos hundirá aún más en un fango de donde será cada día más difícil salir. La mejor manera de mantener una buena actitud ante estas circunstancias es enfocar nuestra mente en comenzar un nuevo camino dentro de nuestro proyecto de vida mayor, buscar nuevas maneras de obtener los resultados que buscábamos con el proyecto o la decisión que habíamos tomado y que no dio los resultados esperados. Debemos aprender a ser flexibles con nuestras decisiones mientras nos mantengan en el rumo de nuestros verdaderos ideales.

¿Cómo mantener una buena actitud?

Pasar de una decisión a otra que cubra su lugar rápidamente nos mantendrá con una actitud positiva porque lo que nos da esa actitud es la esperanza de ese logro que nos habíamos planteado. Reenfocar nuestro rumbo tomando una decisión nueva pero enfocada en el mismo objetivo nos mantendrá en el camino. Pero antes que el desazón llegue a nosotros por la culpa de un nuevo fracaso debemos actuar velozmente en el desarrollo del nuevo plan. No bastará pensar en una nueva solución, sino tomar la decisión de hacerlo en realidad, y la decisión solo estará realmente tomada cuando entremos en  acción.

Jamás deberemos olvidar que lo más importante es nuestra felicidad, así que atrévete a superar cada día tus expectativas sin detenerte en los resultados de las decisiones pasadas. Hay una gran diferencia entre decisiones tomadas desde el amor y decisiones tomadas desde el miedo. Si tomas una decisión desde el miedo lo haces para no perder, pero si tomas una decisión desde el amor lo haces para ganar y solo con esa victoria podrás ser feliz. No perder es conformismo, ganar es superación. Enfócate en decisiones que te hagan feliz. Pero que te hagan feliz desde ahora, desde el comienzo del proceso, porque si no te hace feliz hoy no te hará feliz mañana. Por eso recuerda que el camino es más importante que la meta, porque el camino es el que te irá transformando en la persona que siempre deseaste ser.

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