PRESENTACIÓN

Hola, mi nombre es JONY RIOS y esta es mi historia. Para comprender claramente el objetivo que me planteo con este blog te recomiendo leerla hasta el final.

Al ser miembro de una familia de clase media-baja nunca tuve grandes necesidades en mi vida pero tampoco pude acceder a grandes lujos. Mis padres, trabajadores incansables, nos dieron a mis hermanos y a mí todo lo básico para la subsistencia de una familia como la nuestra. Crecí viendo cómo nuestra familia progresaba dentro de sus limitaciones y cada día éramos más felices y unidos lo que hizo que mi infancia fuera tranquila y placentera.  Ya adolescente no fue tan agradable. Aunque mi familia seguía siendo la misma y yo siempre fui muy disciplinado en el colegio, no conseguía socializar bien, lo que me conducía a problemas de aislamiento refugiándome únicamente en las tareas escolares en lo cual me desempeñaba muy bien.

Cuando logré culminar mis estudios académicos no me fue muy difícil ingresar a una institución de educación técnica pues contaba con las capacidades necesarias para  lograrlo. Con el sueño de obtener un empleo bien remunerado, preferiblemente en una institución bancaria, creía ir por el camino adecuado, pero lamentablemente mis problemas interpersonales persistían y fueron más fuertes que mis virtudes académicas. Más allá de lo que creía poder lograr, con mis sueños intactos, si no lograba integrarme más fácilmente a la sociedad, jamás lo iba a lograr; y tristemente así fue.

Cuando pasé a la fase práctica lo más fácil que encontré fue empezar en una empresa floricultora con la influencia de mi madre que todo lo que consiguió en la vida lo hizo “matándose” como operaria en estas empresas. Obviamente en ese momento yo no pretendía ser operario, entré como asistente en bodega, con la promesa que cuando hubiera un campo ingresaría al área contable de la empresa. Pero antes de que eso sucediera, seguramente se dieron cuenta de mi incapacidad para encajar en la sociedad, y en vez de avanzar retrocedí hasta terminar lógicamente (como ya están pensando) como operario. Finalmente yo no quería ejercer esa labor, ni ellos me querían tener ahí, por consiguiente a la fecha de terminación del contrato de practicante me quedé sin empleo.

Mi futuro se truncaba nuevamente. Quizá si hubiese reconocido a tiempo mis errores hubiese podido avanzar en mi vida laboral, incluso si hubiese aceptado con agrado el hecho de comenzar desde abajo, humildemente hubiese construido un nuevo futuro, pero mi ego me llevó a que solo quería trabajar en lo que había estudiado, e irónicamente el relacionarme con las personas que me rodeaban que tenían altos cargos me daba fastidio, tal vez por ver en ellos algo que yo podría lograr pero que la sociedad no me daba la oportunidad de demostrar.

En ese vaivén de lo que soñaba y lo que mi inestable personalidad me permitía conseguir pasé varios años ingresando a empresas  que me daban la confianza que quizá yo mismo no me tenía y decepcionándolos,  no precisamente por mis capacidades académicas y mi probada responsabilidad, sino por mis defectos propios de socialización y comunicación. Hasta que ya cansado me rendí y decidí buscar empleos cada vez peor remunerados, pero a la vez con presiones sociales menos grandes. Ya no tenía la necesidad de demostrarle a nadie lo inteligente que era y lo capaz que me sentía de llevar a cabo cualquier labor que se me encomendara. Ya nada de eso importaba. Bastaba con cumplir un horario, las unidades pactadas para el día y no tenía que relacionarme con nadie que me viera inferior. Era todo más sencillo. Había ingresado en mi zona de confort.

El problema laboral lo iba resolviendo poco a poco. Al fin y al cabo si me cansaba en una empresa buscaba trabajo en otra y fácilmente lo conseguía, pues en temporadas de alta productividad necesitaban de mucho personal. Pero esa inestabilidad se veía reflejada también en mi vida sentimental. Me había convertido en un hombre sin sueños, sin aspiraciones. Un hombre sin metas por las cuales luchar. Y eso se veía reflejado en las relaciones sentimentales que tenía. Al momento de conectar con una mujer ella se convertía en mí para qué, era la que le daba sentido a mi vida, y ustedes ya saben lo que pasa cuando un hombre se ve desesperadamente necesitado de cariño. ¡Era un desastre! Solo había una clase de mujer que me soportaba. Las que estaban más desesperadas que yo. Mejor dicho ni les cuento lo que era esa locura.

Hasta que algún día una relación de esas tóxicas y un empleo de esos sin sentido y monótonos me acorralaron a tal punto que no deseaba vivir más. Refugiado en la soledad de no encontrarle sentido a mi vida, y sintiéndome cansado de tantas humillaciones (algunas reales y otras auto infundadas, pero en ese momento qué me importaba) decidí que quería acabar con mi vida. Tan solo la cobardía, tan representativa en mí, evitó que aquel veneno que empezó a quemarme por dentro y no soportaba más, lograra su cometido. Por aquel entonces mi familia, que había sufrido tanto con mi forma de ser y de la cual me había distanciado, fue mi único apoyo moral.

Este fue para mí un nuevo comenzar. Tuve que estar hospitalizado por una semana y en reposo en una clínica mental otras dos, y no digo que apenas salí de allí ya era otra persona, pero si empecé a ver y vivir la vida de una manera diferente. Fue como un proceso de desintoxicación tanto física como mental. Mi familia volvió a ser el centro de mi existencia, me resigné a comenzar de cero laboralmente pero con una visión a futuro mucho más amplia, y mis relaciones sentimentales eran mucho más estables. Como consecuencia me sentía más a gusto con todos los aspectos de mi vida.

Pasaron varios años y ya era bueno en lo que hacía para ganarme la vida, y viviendo con mis padres tenía la posibilidad de ahorrar con mucha facilidad, y además, conocí una mujer que ya no vio en mí los problemas del pasado y decidimos vivir juntos, y como ella también es trabajadora y responsable pudimos entendernos en la vida de pareja a pesar de las pequeñas diferencias que pudiéramos tener.

Cuando ya  todo parecía ser una vida normal viviendo cómodamente aunque sin muchos lujos, (la misma vida que tuvieron mis padres cuando yo era niño y que yo había aceptado como un logro en sí) encontré la posibilidad de cambiar mi estilo de vida a partir de cambiar mi mentalidad sobre el dinero. Ciertamente en mi época de inconformidad laboral había intentado sin éxito trabajar de manera independiente porque no me gustaban los jefes pero obviamente mi irresponsabilidad por esa época no me permitía progresar. En esta ocasión, la idea de cambiar mi calidad de vida y de lograr muchos sueños que habían quedado en el olvido, y muchos otros que llegaron a mí debido a la expansión de mi imaginación, fueron gracias a mi gusto por la educación.

Cuando un día mi esposa llegó diciéndome que fuéramos a un seminario para aprender a ahorrar yo no lo dudé y asistimos sin saber que estábamos siendo atrapados por una red multinivel de mercadeo. Seguramente si hubiese sabido que era para vender productos jamás me hubiera aparecido por allá, pero hasta hoy ese es un día que reconozco como un punto de quiebre en mi existencia. Esto era mucho más grande que cualquier cosa que haya intentado hasta entonces para dejar de ser empleado. Esto me abría los ojos a mi realidad financiera y me mostraba todo lo que yo podría conseguir si estaba dispuesto a educarme y abrir mi mente a cosas que desconocía hasta ese momento.

La emoción fue tan grande que al día siguiente ya estábamos dispuestos a hacer lo que fuera necesario para progresar en este mundo de emprendimiento. No fue tan fácil como yo lo creía. Obviamente para mí ya era demasiado haber salido de mis problemas emocionales como para ahora venir a decir que iba a construir un negocio donde la base primordial eran las relaciones interpersonales. Al principio nos fue muy bien porque mi esposa tiene mucho carisma y prácticamente ella era la que hacia todo y yo solo terminaba por conceptuar más claramente a las personas de lo que trataba el negocio. Pero un par de años más tarde nuestros socios fueron cayendo de a uno y nuestras ventas que eran a crédito la gran mayoría nos dejó con una gran cartera sin poder cobrar. Esto y muchos más aspectos que ahora no quiero profundizar nos sacaron del juego.

Algunas de las personas con las que trabajamos al pasar el tiempo criticaban el estilo de negocio para explicar por qué habían fracasado pero yo me enfoqué únicamente en todo el aprendizaje que obtuve gracias a la educación que allí recibí,  y esto fue como un lavado cerebral que hasta el día de hoy sigo realizándome para cambiar mi realidad económica y social.

Además el hecho de compartir con otras personas mis conocimientos y que tan siquiera conocieran otra realidad diferente a la que vive un empleado tradicional, ya generaba en mí ese deseo de comunicar, y las veces que estuve frente a un público compartiendo mis sueños me imaginaba en un auditorio cien veces más grande y con mis sueños ya cumplidos instando a todos a que ellos también  lo podrían lograr. Esto se volvió para mí como un propósito de vida. Siempre supe que si yo podía lograr mi libertad financiera cualquiera lo podría hacer, y cuántas vidas podría cambiar con mi mensaje. Pero antes tenía que lograrlo yo, y aunque en esa ocasión no fue posible, desde entonces vengo maquinando en mi cabeza la manera de lograrlo.

Como pueden ver mi vida no es una muestra de éxito aún, pero sé cómo obtenerlo y estoy aprendiendo de los que ya lo han logrado. Por eso decidi comenzar a escribir un diario que solo publicaré el día que tenga resultados que sean dignos de mostrar, pero mientras tanto he creado este blog con el propósito de hablar de mi pasión como aquel que habla apasionado por su equipo de futbol preferido y compartir con ustedes semana a semana los conocimientos que he adquirido hasta aquí, y los que vaya recibiendo de mis maestros.

Dicho esto, está claro que no pretendo mostrarme como un gurú en finanzas personales y obtención de riquezas, pues nada más alejado de la realidad, pero sí creo que estoy en una posición donde puedo escoger si quiero ser rico o si prefiero seguir siendo pobre, y te mostraré por qué y cómo he decidido cambiar mi realidad económica para ser un hombre libre y a su vez ayudar a todo aquel que quiera seguir mis pasos.

¡BIENVENIDOS!