TOMAR DECISIONES Y APRENDER DE NUESTROS ERRORES

En la vida siempre estamos obligados a tomar decisiones y no siempre esto es una tarea fácil. Buscamos generalmente evitar problemas mayores con una buena previsión de ellos, pero nada nos asegura que las decisiones que hemos tomado sean las adecuadas, menos aun cuando iniciamos un proceso donde tenemos todo por aprender. Es un salto al vacío iniciar un proceso empresarial y de transformación financiera y personal, si no estamos dispuestos a tomar riesgos basados en nuestras propias experiencias y las experiencias de los demás.

Seguir nuestro camino hacia nuestro propósito de vida, requerirá un verdadero compromiso de parte de nosotros para levantarnos sin importar cuantas veces caigamos. Esta constancia nos permitirá permanecer en el proceso aun cuando en ocasiones nos sintamos que tropezamos siempre con la misma piedra. Aunque seamos conscientes que jamás podremos alejarnos completamente de los problemas, sabremos cómo sacar el mejor provecho de nuestras decisiones, aunque estas no hayan sido las más afortunadas hasta ahora.

APRENDAMOS DE LOS ERRORES

Como no podemos evadir nuestra responsabilidad de tomar decisiones con la finalidad de avanzar en nuestro camino, pero tampoco podemos garantizar que todas esas decisiones serán acertadas, deberemos aprender constantemente de nuestros errores. Los errores nos pueden hacer desfallecer porque causan en nosotros esa sensación de inconformismo que nos hace incluso pensar que no somos buenos para lo que queremos lograr, ni somos los indicados para hacerlo.

Para evitar este pensamiento podemos procurar ver los errores desde una perspectiva constructiva, como una forma de aprendizaje, siendo conscientes que para construir nuestra propia realidad deberemos vivirla sin permanecer escondidos tras una cotidianidad sin sentido. Es precisamente esa actitud progresista la que nos hace encontrarnos con situaciones nuevas para nosotros donde tal vez cometamos los errores de principiantes comunes entre quienes comenzamos a construir una realidad diferente. Lo importante, si es que realmente aprendemos de estos errores, es procurar no cometer los mismos una y otra vez.

 

OBTENGAMOS UN MAYOR BENEFICIO DE NUESTROS ERRORES

Lo más significativo para obtener el mejor aprendizaje de nuestros errores es no pretender olvidarnos de ellos. Olvidarnos de nuestros errores aumentará las posibilidades de que volvamos a caer repetidamente en las mismas equivocaciones y así será imposible avanzar. Tener presentes nuestros errores cometidos no significa vivir en el pasado. Más bien significa que somos conscientes de nuestra vulnerabilidad y entenderemos que debemos ser más cuidadosos la próxima vez que nos encontremos ante una situación similar.

Seguramente habrá personas prestas a criticarnos por nuestras faltas, pues es más fácil destruir que construir. No nos preocuparemos por las críticas de los demás si no vienen de una persona de la cual podamos obtener un verdadero aporte significativo debido a su propia experiencia. Mejor aún, seremos autocríticos, reconociendo constructivamente en qué hemos fallado, pero también teniendo presentes los motivos que nos llevaron a tomar dicha decisión que indudablemente fue con la mejor intención. Claro, no solo por buenas intenciones conseguiremos buenos resultados, pero esta actitud sí nos permitirá por una parte ser menos duros con nosotros mismos, y por otra recibir con una mejor actitud el aprendizaje de habernos equivocado.

 

Dale un mayor valor a tu proceso comparándote con tu antiguo yo.

Otra manera de obtener un mayor beneficio de nuestras equivocaciones es valorar nuestro progreso analizando en qué realmente cada día somos mejores en comparación al momento en que decidimos dar el primer paso. Mirar de esta manera en retrospectiva nos ayudará a valorar mucho más nuestro avance, en vez de estar enfocados constantemente en lo perfectos que podríamos ser o comparándonos con otros que, con la ventaja que tienen de haber estado mayor cantidad de tiempo expuestos a este mismo proceso, claramente tendrán ahora resultados mucho más deseados que los nuestros.

En este mismo sentido, a medida que vayamos obteniendo resultados, luego de equivocarnos mil veces, pero haber acertado en otras mil, podremos obtener un beneficio mayor ayudando a los que caen en los mismos errores que nosotros caímos tantas veces. Ahora, con la experiencia de haber pasado por esas situaciones difíciles, donde tanto nos hubiera gustado tener una persona que nos guiara, podemos ser nosotros la guía para otras personas que se enfrenten a esas mismas circunstancias. En mi artículo, emprender para ayudar a emprendedores, hacía referencia a que nunca bastarán las personas exitosas que ayuden a otros a ser igualmente exitosos.

 

ACEPTAR EQUIVOCARNOS

Siguiendo los pasos anteriormente descritos podremos liberarnos de la carga de nuestros errores. Esa carga que nos detiene en nuestro proceso y que ha hecho que muchos desfallezcan ante la incertidumbre de no saber qué camino tomar. Con todo este proceso lo que buscaremos será sentirnos libres de tomar decisiones aceptando que tal vez nos equivoquemos, pero teniendo presentes que más vale tomar decisiones y equivocarnos que nunca tomarlas y permanecer en una vida sin sentido. En definitiva, aceptaremos que equivocarnos también hace parte del proceso, y como menciona Napoleón Hill en su libro la llave maestra de la riqueza, “toda derrota temporal trae consigo la semilla de un beneficio equivalente”.

Ser convincentes con nuestras decisiones es una muestra de fe en nuestro deseo. Aun cuando esas decisiones no obtengan los resultados deseados, mostraremos determinación. Lo más difícil de tomar una decisión es mantenerse firme en ella, pero si nos preparamos cada día y buscamos continuar con nuestro aprendizaje y mejor entendimiento de lo que deseamos, esa convicción nos permitirá ir acomodando las enseñanzas de esas equivocaciones, en nuevas decisiones más acertadas gracias al aprendizaje obtenido, pero totalmente enfocadas en ese único propósito que significará nuestro éxito.

 

Mira qué necesitas cambiar en tu vida para ser exitoso.

Hay grandes historias de éxito gracias a la perseverancia de muchas personas que se apalancaron en esas derrotas temporales para obtener así su conclusión deseada. Una de esas historias es la de Thomas Edison, que no se venció ante tantos fracasos por construir la bombilla eléctrica, sino que cada intento era un aporte más al entendimiento de lo que debía corregir para el próximo. Tus decisiones en relación con tu propósito de vida serán una bombilla más de la que obtendrás ese aprendizaje hasta encontrar dentro de ti qué es lo que necesitas cambiar en tu vida para que la bombilla de tu éxito por fin alumbre.

Esa perseverancia que nos da el aceptar equivocarnos para buscar nuevas maneras de hacer las cosas, solo hacen parte de personas realmente comprometidas con su éxito. Lo que tienen en común todas las historias de éxito es un deseo intenso en la consecución de eso que decidieron sería su propósito de vida, y esto los llevó a aceptar las equivocaciones sin temor ni autorreproches. Tan solo comprendieron lo que deberían cambiar y continuaron adelante, pero sin ese deseo intenso, esas derrotas temporales los hubieran vencido. Igualmente, las cosas no cambiarán en tu vida hasta que realmente tengas un deseo intenso por tu éxito que te permita soportar las tempestades de tus derrotas.

 

¿QUÉ ME FALTA PARA LOGRAR EL ÉXITO?

Siempre he admirado a las personas exitosas porque lo hacen ver todo tan fácil, es como si nunca se equivocaran, como si todas sus decisiones fueran siempre acertadas. Y por eso a menudo me pregunto ¿qué me falta por aprender?, o de lo aprendido, ¿qué me falta poner en práctica? Porque, aunque sobre el tema del dinero tengo un conocimiento, por lo menos teórico, de lo que debo hacer o dejar de hacer, aún sigo viendo personas que disfrutan de los beneficios que conlleva el buen manejo de él, con una vida tranquila, con algunos lujos, ahorros y sin deudas, y la verdad sigo preguntándome ¿cómo lo logran y por qué yo no lo puedo conseguir?

Comprendo que el éxito va más allá del dinero, pero es la parte más visible de él. Y por esto me hago estos cuestionamientos, pues como ya saben, mis artículos no son más que parte de mi proceso de transformación. Si usted se considera un docto en la materia y le parece un poco simple lo que escribo, recuerde que el fin de estos artículos no es escribir sobre una verdad absoluta sino sobre una experiencia personal. Y dentro de esa experiencia personal sigo tomando decisiones y equivocándome hasta llegar a mi propia verdad y construir mi propio camino

EL ÉXITO ES UNA CIENCIA

Lo que más esperanzas me da es que hay quienes afirman que el éxito no llega por casualidad, sino que es una ciencia que si se cumplen sus leyes cualquiera lo puede alcanzar con esfuerzo y planificación. A esta definición del éxito es a la que me aferro cuando sigo intentado construir mi propio destino. Me considero una persona persistente y confío que con esa perseverancia y aprendiendo constantemente de mis fallas, comprenderé definitivamente qué es lo que me falta ver para alumbrar mi bombilla.

Todas las decisiones que tomo en mi vida son enfocadas en mi propio éxito. Claramente he tomado muchas malas decisiones, pero a medida que avanzo, más aprendizaje obtengo de aquellas decisiones que me han marcado un gran valor de aprendizaje, y con las cuales he podido conocerme mejor y reconocer en mí cuales son los pensamientos, actitudes y hábitos que me han llevado a esos malos resultados.

 

Las experiencias personales son buena fuente de aprendizajes.

Hay quienes dicen que el inteligente aprende de los errores propios y los sabios aprenden de los errores de los demás. Claramente me hace falta mucha sabiduría para aplicar ese dicho en mí. En este aspecto soy de los que aplico aquello de que nadie “escarmienta en pellejo ajeno”. No digo que sea lo ideal, pero comprendo que la experiencia propia es importante cuando buscamos aprender. Si los que llegan en primer lugar lo hacen gracias a sus propios errores, espero llegar a la meta para ayudar a aquellos quienes tengan la sabiduría de no cometerlos ellos también. No pretendo enseñar mis virtudes si no mis fallas, porque comprendo que puede haber personas mucho más virtuosas que yo, pero mis fallas ellos quizás no las tengan que vivir.

Pero claro, en mi proceso de aprendizaje seguiré buscando la manera de que mis decisiones sean cada vez más acertadas apalancándome también en las experiencias de otros, sin dejar de buscar mi propio camino. Por ahora lo que mejor se me da es aprender de errores que veo en personas que no buscan el éxito para saber lo que no debo hacer, pero sería genial igualmente imitar las cosas buenas de las personas exitosas para avanzar más rápido. Podemos aprender de los mejores y seguirlos. Al fin, debo permanecer dispuesto a vivir el proceso pues no seré exitoso por la persona que soy ahora sino por la persona en la que me iré convirtiendo tomando cada día mejores decisiones.

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